Viaje Japón (ampliando equipo)

21 de octubre, 2018 - Cronología - Comentarios -

Luna de miel naciente

 

   Antes de tener tiempo para analizar lo que fue la boda nos metimos en un avión a Japón, un país increíble del que puede que haga alguna entrada un día recordando ese viaje con un análisis de cada sitio al que fuimos. Pero lo que nos ocupa aquí es la fotografía y vamos a hablar del equipo que llevé o más bien del que me compré para ir.

    Como es normal teníamos todo muy bien atado, billetes, alojamiento y el Japan rail. Bueno los alojamientos alguno porque otros íbamos improvisando sobre la marcha. Teníamos la ruta hecha, lugares que no queríamos perdernos y pueblos en las montañas que queríamos visitar pero me faltaba algo. Tenía dos objetivos, mi querido 50 mm de canon y el 18-55 mm de serie. Algo faltaba ahí para un viaje de esa envergadura.

    Viéndolo en perspectiva me lo pensé en exceso ya que el objetivo que podía valerme costaba casi 400€ y era una inversión importante solo para fotitos de viaje pero viendo lo que cuesta el equipo cuando te profesionalizas...parece calderilla. La verdad que me dio un resultado muy bueno para su calidad. Me daba la posibilidad de ampliar el plano sin perder tanta calidad como el 18-55 mm. Pero claro para mí aquello era un pepino de 400€ y tenía que ser la caña. No tenía ni idea de lo que eran los L, los anillos rojos, los objetivos blancos de canon, ni nada solo sabía que me había costado 400€ y tenía que ser bueno. Imaginad cuando veía los precios de los objetivos buenos, me entraba hasta la tos. Pese a que ya sabía de la importancia de los cristales todavía no había experimentado lo suficiente para saber temas de nitidez, aberración cromática, viñeteado, etc.

     Con este objetivo me pasó una cosa curiosa a la hora de comprarlo y me veo en la obligación por agradecimiento de contarlo. Ya que sin la tienda de foto SAMAR en Bilbao me hubiese ido a Japón con un 50mm. Tampoco sabía nada de comprar objetivos en Japón, motores de enfoque, estabilizados, siglas por doquier que me nublaban la cabeza...demasiado para ir a ver templos.

     A ver, que me voy por las ramas. Cuando decidí que el objetivo que por calidad-precio me podía valer era un todoterreno de Sigma, un 24-70 mm. Pues bien, para comprarlo me acerqué a una famosa tienda en Baracaldo que se supone que hace grandes descuentos y puedes llevarte chollos, a donde la gente acude en manada y tienes que hacer buena cola para que te atiendan. Después de esperar la cola antes de que abriese la tienda entré y como la temporada de verano estaba terminando parece que el tema fotográfico estaba en desuso y no tuve que echar la tarde ahí dentro ya que me atendieron el primero de esa zona de la tienda. Me ofrecieron el objetivo que quería a un buen precio, tampoco soy mucho de regatear pero conseguí que le bajasen lo justo para ser apetecible. Como no lo tenían en stock quedé en que lo pedían y di una señal. Pasaba septiembre y se acercaba peligrosamente la fecha del viaje sin tener noticias del objetivo. Llamé y continuamente me decían que estaba a punto de llegar pero yo seguía sin noticias de Gurb*. El último día laborable antes de irme, es decir, el día antes de mi boda, como si no tuviese nada más en que pensar fui hasta la tienda y les pedí que me devolviesen la fianza que pasado el viaje ya no iba a necesitar gastar tanto en un objetivo. Lo hicieron sin problema y aquí fue cuando un amigo me habló de Foto SAMAR. Les llamé y tenían uno en stock más barato que la rebaja conseguida en la tienda a la que todo el mundo va a conseguir chollos.  Me acerqué a Bilbao ese mismo día y me lo compré y gracias a él tengo un buen recuerdo fotográfico de Japón.

 

FOTOS

 Esta foto es de la primera noche en la espectacuklar Kyoto, la que puede ser mi ciudad favorita de cuantas he visitado.

 

Bosque de bambú de Arashiyama, un lugar al oeste de Kyoto increible.

Kiyomishu-dera, aquí compramos un te espectacular.

Un baño en medio de Takayama, una ciudad preciosa donde tengo uno de mis mejores recuerdos de un viaje. Pasear en bici entre arrozales, bajar al super a por la comida en la bici y conocer a Nagumi, una niñita que nos llevó en bici hasta un templo para que pudiesemos disfrutar de una ceremonia del té.

 

Miyajima, la isla sagrada, famosa por la tori que hay en medio del agua. Dormimos entre futones en un ryokan con su desayuno tradicional incluido. 

 

Ey, salgo yo. Increible. Este es el té que compramos.

 

 

 

 

* Sin noticias de Gurb es un libro de Eduardo mendoza. Sin duda un libro muy divertido y de esos que tienes que agradecer a tu profesora de lengua que lo elijiese. Gracias Ana.

Vanessa
30 de octubre, 2018
Me ha gustado mucho como lo cuentas. Quizás porque yo recuerdo el viaje.
Quiero repetir, contigo.
Y quiero que salgas en más fotos! Jajaja
[Administrador]
30 de octubre, 2018
Estoy como loco por volver ya lo sabes

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